Minería responsable es un reto para Panamá
Panamá tiene una fuerte dotación mineral de oro (~984 t) y cobre (~32 Mt), lo que resulta en un rico patrimonio minero. Panamá fue el primer país en el continente de las Américas en ser explotado por los europeos durante el período colonial español de 1501-1821, comenzando en el norte de Darién y luego avanzando hacia el oeste hasta Panamá en 1519 y Natá en 1522. Desde aquí, las expediciones partieron por Veraguas durante el próximo siglo en los distritos auríferos de Veraguas (Concepción), sur de Veraguas, Coclé y el centro de Veraguas. Los descubrimientos de pórfidos de cobre y los programas sistemáticos de exploración geoquímica regional resultaron en el descubrimiento de los depósitos de pórfido de cobre gigantes en Cerro Colorado (1957) y Petaquilla (Cobre Panamá, 1968), así como en otros depósitos de pórfido, depósitos de oro epitermal y depósitos de bauxita. En la actualidad se da la exploración y desarrollo de minas modernas de oro y cobre desde 1985 por parte de compañías nacionales y extranjeras. Las minas de oro se desarrollaron en El Remance (1990-1998), Santa Rosa (1995-1999 con reinicio planificado en 2020) y Molejón (2009-2014), y el depósito de cobre Cobre Panamá comenzó a producir en 2019. El nivel de exploración del país es aún inmaduro y existe un alto potencial para el descubrimiento de nuevos depósitos.
IMPACTO EN LA BIODIVERSIDAD
La minería conlleva una serie de impactos sobre los ecosistemas en los que se desarrolla esta actividad. Entres las afectaciones que se presentan mayormente están:
1. Pérdida de Hábitat: La construcción de infraestructuras mineras, como carreteras y minas a cielo abierto, conlleva la destrucción de hábitats naturales, lo que resulta en la pérdida de biodiversidad local.
